Rayo de Jalisco recordó el histórico guitarrazo de Cien Caras

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Rayo de Jalisco recordó el histórico guitarrazo de Cien Caras

El Rayo de Jalisco Junior atendió a los medios, en la conferencia virtual del Consejo Mundial de Lucha Libre, y recordó la noche del 21 de septiembre de 1990, en la que se enfrentó a Cien Caras, en un duelo memorable para la lucha libre en México.

Fue una noche muy emocionante, llena de nervios y desesperación, Estuve dos, tres o cuatro días sin comer porque ya quería que llegara ese momento.

Con su característico sombrero de mariachi, chaqueta corta y al ritmo del Jarabe Tapatío fue como el luchador jalisciense saltó al cuadrilátero, en una pletórica Arena México, donde no cabía un alma más. Se reportó gente desde el estacionamiento e, incluso, había quienes fuera de la arena estaban pendientes de esta contienda.

Lo que marcó este enfrentamiento entre estos colosos fue aquel guitarrazo que le propinó Cien Caras al de Jalisco previo a comenzar la lucha. El tapatío aseguró que, tras el impacto, las secuelas llegarían tiempo después, ya que los médicos le detectaron una desviación en las cervicales y esto le causaría problemas físicos, como entumecimiento de extremidades y constantes mareos.

Rayo de Jalisco describió la rivalidad que sostuvo con el Dinamita como la más importante de su carrera. Inició a finales de 1985 y principios de 1986.

Pese a la gran rudeza de Carmelo Reyes, el Rayo se refirió al de Lagos con respeto. No le guarda rencor alguno y aseguró que, de seguir activo, continuaría buscándolo para una revancha.

Si él hubiera podido seguir en la lucha libre, seguiría buscándome porque era una rivalidad muy fuerte.

Por otra parte, el retiro es algo que pasa por la cabeza del jalisciense. Está consciente de que, en un punto no muy lejano, pondrá fin a su carrera de 45 años en los encordados. Más de 150 luchas, entre campeonatos, apuestas de máscara contra máscara y cabelleras lo respaldan.

Sabe que el desgaste físico ha sido intenso durante cuatro décadas. Piensa despedirse a su manera, en la Arena México: con un mariachi y su público, pero conservando su incógnita.

Antes que nada con mi máscara (risas). Despedirme en la arena que me vio nacer, crecer y me dio grandes triunfos y derrotas: en la arena México. Ante todo el público, con la nueva generación de aficionados y también los viejos aficionados y, obviamente, con mi mariachi. Lo pediría de corazón, sería lo único que pediría.

Finalmente, cerró hablando de la Nueva Generación Dinamita, sobre quien se refirió como muchachos talentosos y con cualidades, los cuales, poco a poco irán forjando su propia historia dentro del cuadrilátero.

Foto: cortesía.

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